Un idioma en movimiento constante

En inglés no existe una academia oficial como nuestra Real Academia Española que vele por su idioma. Claro que en su cultura este es un concepto que les resulta bastante ajeno, ya que el inglés está en continua mutación y hay una cierta filosofía del todo vale. Si se utiliza, se acepta. Como ejemplo de esta práctica, ya es frecuente escuchar palabras en castellano entremezcladas con el inglés -y no me estoy refiriendo al “spanglish” que hablan los chicanos-, sino entre personas que no hablan ni “papa” de español, y, todo sea dicho, a veces no es tan fácil reconocerlas. Si bien es cierto que entre los hispanoparlantes se utilizan vocablos y expresiones “importadas” o “acuñadas” por la evolución natural de cualquier idioma, el camino hacia su “oficialización” es mucho más largo y a veces esta no llega.

Sin embargo, el Oxford English Dictionary funciona de alguna manera como una referencia “oficial” del idioma, y acaba de sumar unas 45.000 palabras a las casi 800.000 entradas que tiene el diccionario. ¿Qué se han incluido para la próxima edición? Por ejemplo siglas formadas con expresiones muy corrientes y con las que seguro os habéis topado en más de una ocasión -sobre todo si navegáis en Internet-, como OMG de “Oh my God”, LOL de “loughing out loud” (reirse con ganas), WAG de “wives and girlfriends” para referirse a las mujeres y novias de futbolistas, FYI de “for your information”. El requisito para que una nueva palabra se abra paso en el diccionario, según declaraciones del editor jefe del Oxford Dictionary, Graeme Diamond: “Tiene que demostrarse que la palabra se ha utilizado por un tiempo, pero lo más importante es que sea utilizada y entendida por una gran cantidad de gente”.

La historia del neologismo WAG es curiosa, se utilizó por primera vez en un artículo de un periódico británico en 2002, pero fue durante el mundial de fútbol de 2006, que con la inmensa atención que se le proporcionó a las mujeres de los futbolistas, que el término se generalizó y ahora es entendido y utilizado por todos. Otro ejemplo interesante es la nueva acepción de “heart” que ahora además se ha convertido en verbo, sí, como sinónimo de “to like”. Acordaos de esa comedia inglesa de hace unos años, con Jude Law, Dustin Hoffman y Naomi Watts, titulada: “I heart Huckabees” y que en España se llamó “Extrañas coincidencias”. ¿De dónde viene esto? Pues de las camisetas pensadas por el diseñador gráfico Milton Glaser que todos habréis visto, si no tenéis en el armario, que pone “I (dibujo de corazón) NY” y que luego se extendió como la espuma. Según los editores del diccionario, esta es la primera vez que se acuña un término que proviene de una camiseta. Estos ejemplos nos dan una idea de lo “vivo” que está el inglés.

Gracy Hunter

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